Publicado en El Deber el 24 de febrero de 2017

Con el afán de incentivar y promocionar la producción de narrativa para niños y jóvenes editorial La Hoguera, en mayo de 2016, lanzó la convocatoria a su primer concurso nacional de literatura infanto-juvenil en dos categorías: cuento, leyenda o fábula para lectores de 5 a 10 años (categoría “Abrapalabra”); y cuento, leyenda o fábula para lectores de 11 a 18 años (categoría “Puraletra”).

Como estipulaban las bases de la convocatoria, el 20 de febrero se dio a conocer a los ganadores. El jurado, después de leer y debatir entre 22 propuestas para “Puraletra” y entre 13 para “Abrapalabra”, con la presencia de un notario de fe pública, premió a las obras presentadas bajo los seudónimos: “Kenny Bell”, que al abrir el sobre sellado correspondió a Marcelo Iván Martínez Meneses, natural de La Paz; y a “Vacarito Veló”, seudónimo usado por Carlos Vera Vargas, natural de Cochabamba. Cada ganador recibirá la suma de Bs 10.000, además de la publicación de sus libros. Los premios se entregarán en el marco de la 18ª Feria Internacional del Libro de Santa Cruz de la Sierra.

Este concurso, junto a otros ya existentes en el país, se convierte en un espacio para descubrir nuevos talentos; en oportunidad para consolidar la calidad narrativa de escritores consagrados; y en una puerta, no solo para publicar, sino para tener garantizada la difusión y circulación de la obras publicadas. Y quizás, la cualidad más importante de este certamen en particular, es que busca estimular a los creadores intelectuales para que desarrollen textos de calidad dedicados a los niños y jóvenes.

La literatura infanto-juvenil forma parte de la vida y ocupa un lugar imprescindible en el proceso de formación integral del ser humano. Uno de los grandes valores de este género es el presentar al lector conceptos o temas de gran importancia que ayudan a formar su pensamiento crítico y su capacidad reflexiva. Sus contenidos responden a las necesidades y buscan sensibilizar al lector a través de la capacidad creadora y lúdica del lenguaje. Más allá de su finalidad formativa, su función primaria es puramente estética. Esta literatura busca promover en los niños y jóvenes el gusto por la belleza de la palabra, el deleite ante la creación del mundo de ficción.

Los libros, para este grupo etario en especial, son excelentes recursos para conocer culturas y lugares diversos, además de estimular la curiosidad e imaginación y aumentar el vocabulario. El fomento en la creación de contenidos para estos primeros lectores es un invalorable aporte para apuntalar el acervo de la literatura boliviana.

2 comentarios sobre “Letras para los más jóvenes

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