Publicado en El Deber el viernes 1 de marzo de 2019

El ejecutivo de los sindicatos cocaleros del Chapare acaba de revelar que estarían armando un “ejército cibernauta” de más de dos mil “soldados” para garantizar lo que ellos llaman la “revolución democrática y popular”. El propio vicepresidente afirmó en una entrevista que el WhatsApp sería el sindicato digital de la clase media. Para elucubrar tal afirmación señaló: “En el mundo todas las personas tienen algún nivel de asociatividad. En Bolivia se dio tradicionalmente la ciudadanía sindical. Pero qué pasa con aquellos que ya no precisan del sindicato, de la junta vecinal, para satisfacer sus necesidades básicas, que ya se han vuelto clase media. Son personas que tienen un nuevo sindicato, el WhatsApp, que es el sindicato digital de la clase media”.

El escenario tecnológico para una guerra digital en Bolivia está servido. Lo que veremos en los próximos meses durante toda la campaña electoral hasta las elecciones nacionales del próximo octubre, será un gran despliegue de comunicación digital que, como municiones de artillería convencional, saturarán con sus destellos el mundo virtual.

Está muy claro dónde y cuál es el campo de batalla. La aplicación WhatsApp está presente en casi la totalidad de los teléfonos inteligentes y se la utiliza por encima del Facebook. La pregunta que las tropas digitales deberán responder es cómo convertir los chats en espacios para captar votos. La difusión masiva de noticias falsas, memes, viñetas humorísticas, videos y otros mensajes de fácil propagación serán los principales pertrechos y armas de esta guerra anunciada.

Las nuevas tecnologías ofrecen la posibilidad de interfaces de la aplicación que pueden manejar grandes volúmenes de datos. Existe en la actualidad herramientas que permiten acceder a un mismo perfil desde varias computadoras. Ahí estarán, como francotiradores, los soldados del siglo XXI disparando misiles a diestra y siniestra.

Un reto aún mayor es que habrán muchos agentes encubiertos (dirigentes declarados en comisión para utilizar la terminología sindical y no decirles trolls) buscando perforar los grupos de WhatsApp de la clase media para que la propaganda, abierta o velada, pueda propagarse entre la mayor cantidad de miembros de estos “nuevos sindicatos”, a decir del vicepresidente.

Las “metidas de pata”, declaraciones polémicas, comportamientos políticamente incorrectos, revelaciones de actuaciones pasadas, traspiés y otros tantos elementos serán el caldo de cultivo para desarrollar contenidos audiovisuales o gráficos que, a través de esta plataforma, lleguen de forma directa a la gente que -consciente o inconscientemente-, se encargará ella misma de multiplicar el mensaje.

Los generales cibernautas ya no pueden subestimar la influencia de los mensajes de las redes sociales en la opinión pública. Las batallas del mundo virtual serán elementos claves para definir el voto de una gran parte de la población que lee poco, está desinformada y todavía cree en casi todo lo que recibe en sus teléfonos celulares.

El día de mi cumpleaños es un buen viernes para retomar mi columna semanal que no es una letal granada, sino apenas una luz de bengala para alumbrary explorar temas que puedan interesar a mi sindicato de lectores.

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