Publicado en El Deber el viernes 31 de mayo de 2019

Es viernes, un buen día para que, en el marco de la XX Feria Internacional del Libro de Santa Cruz, presente mi libro Pasión inútil. Cuentos de fútbol.  Este es un libro que nace de mi pasión por el “más popular de los deportes” y, sin que sea rigurosamente autobiográfico, apela a las remembranzas acumuladas en décadas de jugar a la pelota con mis amigos de barrio, hermanos, compañeros de la escuela, la universidad, colegas de trabajo y amigos de mis amigos.

A partir de destellos del pasado he ido construyendo historias de ficción sencillas, de hechos cotidianos, vividos por personas comunes y ordinarias, unidas por el mágico universo que se vive, respira y siente alrededor y dentro de una cancha de fútbol.

La estructura del libro pretende evocar a un partido en todos sus períodos y despliega en el gramado de papel once cuentos o relatos, como los once jugadores que conforman un equipo. El Prólogo es el Calentamiento: un jugador (en este caso, un lector) necesita aumentar el riego sanguíneo, lubricar sus articulaciones y preparar los músculos antes que comience el juego. En el Primer Tiempo presento cinco cuentos cortos, muy íntimos, que van desde la reflexión personal interior —muy individual—, hasta las anécdotas que nacen de la interacción de un juego colectivo, de equipo y sus roles.

El Entretiempo es un buen momento para un relato que une esa primera etapa de la niñez y adolescencia con los cinco textos del Segundo Tiempo, donde los protagonistas tienen mayor edad y sus vivencias y experiencias reflejan, con sus altos y bajos, la complejidad de las emociones.

Un partido de fútbol no estaría completo sino se juega un Tiempo Adicional. Para la versión escolar (del sello Puraletra), este tiempo adicional está destinado a las actividades que propone la Ficha Didáctica, que complementa la lectura de los once cuentos. Para la otra versión (del sello La Mancha), he incluido una crónica de una epopeya futbolística de hace más de cuarenta años atrás, cuando nuestra selección nacional de fútbol empezó tocando el cielo con sus éxitos y terminó ardiendo en el infierno por sus fracasos.

Este trabajo, prolijamente editado por el equipo de diseño de editorial La Hoguera capitaneado por María José Parejas, cuenta además con la participación de bellísimas ilustraciones digitales de la artista plástica, Marcela Rivera Prudencio, que ha sabido captar la esencia de cada historia e ilustrar las carátulas de todos los períodos y las portadillas de los once cuentos. La fotografía de cubierta, en la que está mi hijo mirando a través de la malla de un arco del estadio Tahuichi, tiene también su propia historia y fue hecha, hace más de veinte años, por el veterano reportero gráfico Wilin Suárez Salvatierra. El libro está dedicado a Rodrigo, mi hijo, por compartir conmigo esta pasión que, como está expresado en su contenido, para nada es inútil.

El poeta Rainer Maria Rilke, nacido en Praga, dijo alguna vez que “la verdadera patria del hombre (y la mujer, añadiría yo) es la infancia”.  En estos cuentos, la mayoría basados en recuerdos, el fútbol es apenas una excusa para volver a ser niños por un rato y patear una pelota imaginaria por el simple placer y alegría de recordar esas interminables tardes de fútbol y retornar al territorio nostálgico de la infancia.

¿Me acompañan?

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