Erick Ortega

Publicado en El País el viernes 12 de junio de 2026

Los bolivianos vivimos buscando pretextos. Sí, sí, pero no. Es que el comienzo del mundial fue tan kaima. Fue como la Argentina de Sampaoli, mi Bolívar en la reciente Copa Libertadores o The Cats (los gatos de Achumani) sin Pablo Escobar. 

Imagino que el buen Jesús tiene un gran motivo para ser mundialero, ver fútbol con su wawa. Riquito. Mi sueño fue tener un hijo varón para vestirlo de celeste y llevarlo a todos los partidos de Bolívar… antes de que nazca mi wawa ya tenía toda su indumentaría celeste. Y hasta he soñado con nuestro lugar en el estadio, así como imagino lo hizo mi papá conmigo. Y entonces nació Erika.

Lo intenté, juro que lo intenté, quise que se haga futbolera… incluso había pensado en ponerle de segundo nombre Celeste. Pero no. Nada. No le gusta nadita el fútbol y dice que es del Bolívar sólo por compromiso. Y yo comprendí que si un día vuelvo a ser papá quisiera ser papá de Erika… de ella su pasión es la gastronomía. Cocina deliciosamente deli. Y, a punta de cariño se convirtió en la campeona de mi corazón.

¿Cómo hiciste Mariana para enamorarte del fútbol?, lo digo de puro curioso que soy… por eso soy periodista, por curioso. Por cierto ¿qué cuento futbolero recomendarías a un bolivarista casi enfermizo?

Jesús, vuelvo a vos y confieso que caí en el segundo de los pecados capitales: la envidia. Porfa, dale a tu wawa un mundial inolvidable, y olvídate del álbum ése.

Alfonso también como vos, yo quedé decepcionado con Shakira. Como soy bien boliviano, pretextero y mayorcito, imagino que nada será como antes. Quizás el secreto es no volver al lugar donde uno fue feliz, habría que dejarlo ahí como un gran recuerdo. Shakira no será la misma del Waka Waka.

Pd. Karina por favor que en tu playlist este esa poderosísima canción de Italia 90. Y desde ya te digo que te queda bien la casaca de Brasil. Ah coincido que la vida es eso que está por ahí, mientras la pelota sigue rodando.

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